Archivo de la categoría: Ciborgs, Internet y otras utopías

Digo, tecnologías

Las feministas somos lo máximo

Se trata de una campaña SEO (Search Engine Optimization) lanzada por Diana Pornoterrorista que está teniendo bastante éxito.

Cansadas de que google nos autocomplete la palabra feminista con resultados más bien machistas Diana nos propone que publiquemos en nuestros blogs una entrada con este titulo y el contenido que nos plazca y que clickemos dentro de estas entradas (obviamente no las nuestras propias) el mayor numero de veces que queramos para que aparezca en los motores de búsqueda y conseguir resultados mas positivos.

También se puede hacer desde facebook y twitter compartiendo los links de los/as que se apunten a la campaña y usando la etiqueta #LasFeministasSomosLoMaximo.

En pocas semanas esto ha quedado reflejado en google pero aún queda bastante… si crees en que somos lo máximo coopera!

(PD: No me puede gustar más el adjetivo jajajajajaja)

Anuncios

Si no estás en Facebook no existes

Una se pasa la vida pensando aquello de “pienso luego existo” de Descartes y resulta que la cosa no va por ahí. Ordas de usuarios lo confirman: “Soy visible en una red social luego existo”.

¿Es la cultura de la inmediatez?, ¿es el hecho de poder chatear con alguien y a su vez ver las actualizaciones de los otros?, ¿es pensar que a tus 300 amigos le interesa toooodooo lo que haces (“¿no lo leíste en Facebook?”) y darte cuenta de que realmente no tienes ni idea de a que se dedican las personas con las que un dia te cruzaste en el camino?

Ahora la brecha tecnologica parece que sea más cuantos amigos tienes en el Facebook (no se pierdan el episodio de South Park) que el acceso a la red en sí. Pides un voluntariado a la India y te piden tu facebook, conoces a alguien una noche y te buscará en Facebook… por zeus que horror de caralibro, que control, que forma de tomar el aparentar por el ser.

Yo, debo reconocer que para algunas cosas soy una tecnofoba: prefiero las cartas a los emails, los dibujos a las ilustraciones y así un largo etc… (mea culpa) aunque por supuesto que entiendo que Internet es mas comodo e inmediato y que como si de un pueblo se tratase a veces la gente sale a dejarse ver. Sin embargo no puedo evitar que me hierva la sangre cuando me meto a una red social y de golpe un monton de personas me saludan y dan la bienvenida con un “hombre tú por aquí”. Es como si con la macrodiscoteca Facebook el resto de bares de barrio hubieran desaparecido (el talk, el messenger, el flycker, las bitacoras…) y solo molase quedar en ese sitio. Además de que parece que hay un dresscode para acceder porque entre uno que se cabrea porque no respondiste al evento, otro que te pide que subas las fotos de nosequé y tal…

Yo me lo tomo en plan enfermedad terminal porque mis fases son muy parecidas:

Primera: Negación y aislamiento

¿Como que el caralibro? yo no voy a ese antro que me siento vigilada, prefiero que no se sepa nada de mi a eso.

Segunda: Ira y furor.

Pero que _ _ _ _ _ _ es esta!? como que tengo que estar en el club para poder ver las fotos de menganito?! no podría usar otros sitios! como que me van a pasar los apuntes de X por el facebook?! ni que la universidad no tuviera servidores! que que?! que hay fotos mias en no se donde?!

Tercera: Negación o pacto.

Bueno pues habrá que abrirse uno con un perfil censurao y tal para poder ver esto o lo otro, total es lo que hay. Pero ¿y porque no me deja restringir esto? ¿porque me cambian la interface? ¿y esto porque dejaran este tipo de aplicaciones?

Cuarta: Depresión

Joer pero ¿yo que hago aquí? si nisiquiera lo uso, y esto está lleno de gente que hace de todo y no tienen ningun tipo de problemas. (…) Es demasiado aparente (…) Pero no esta mal porque me puedo comunicar con gente de otros sitios, pero porque no me contestan a los mails/cartas, ¿que les costará mandar un parte vital? o pasarse por otros sitios…

Quinta: Aceptación

Pues mira, si hay que ir a la macro se va porque al final, aunque triste, es la única forma de ver a la gente y en cuanto a los protocolos, pues si no les gusta que no me arregle pues que no me hablen y ya está, porque al final lo que cuenta es echar un buen rato, da igual donde… ¿no?

Pues sí pero por favor no seaís tan facebookcentricxs!

 

 

 

Dollhouse y Gamer

Nuevas reformulaciones sobre el problema ético de controlar a los otros.

“El orden social sólo funciona si es inconsciente…Nuestra especie es la única que utiliza como instrumentos a miembros de la misma especie: para que se dejen utilizar es necesario que no sean conscientes de ser utilizados.” J. Ibáñez El Regreso del Sujeto

Pero ¿y si saben que van a ser utilizados? ¿y se hace a través del contrato? Pues así es como ocurre en Dollhouse y Gamer

A diferencia del episodio del Doctor Korby en Star Trek: donde las copias mentales se depositan en un duplicado igual androide sin el permiso del sujeto. Tanto en Dollhouse como en Gamer existe un contrato social previo que como siempre acaba siendo prescindible. Otra diferencia es que en Dollhouse se usa el envase propio de la copia sobreinstalando las habilidades/personalidad deseada y guardando una copia del original.

En todas estas producciones cinematográficas aparece el problema de las emociones/la esencia y/o como la programación primigenia (“la natural”) prima sobre las demás, ya sea en temas de supervivencia o en moralidad (diferenciación social entre el bien y el mal).

Como hemos adelantado la Dollhouse (casa de muñecxs) que da nombre a la serie, es una empresa que se ocupa de recoger cuerpos por periodos largos (5 o 10 años), según figure en el contrato de cada sujeto que done su cuerpo, y devolverlos intactos o incluso en mejor estado (spa, gimnasio, clases de arte y una alimentación equilibrada les asegura tal resultado). A través de los capítulos vemos que esos cuerpos son usados para múltiples filias de gente bien que pueda permitirse un servicio tan exquisito y caro. Tenemos aquí ya bien marcada la variable social: los que usan y los que son usados aunque quede disuelta por el tema del contrato (tú te dejas usar) y el buen gusto de los arrendadores.

Gamer sin embargo puede verse desde el principio de una forma más crítica (1). En Gamer también hay contratos pero son diferentes según el juego. En Gamer no contratas a un sujeto de compañía, compras el mando de ese sujeto para jugar. Hay dos juegos: Society (una especie de SIM´s a lo bestia, donde puedes hacer casi cualquier cosa) y Slayers (juego bélico que enfrenta a presos comunes y presos del corredor) ambos dos televisados en plan reality y con gran aceptación.

Los destrozos de ambos juegos son tangibles para los cuerpos, vamos que en Slayers puedes morir y en Society puedes sangrar si te metes una leche o eres violadx; debido a los nanochips que te implantan eres lo que tu jugador (que deben pagar millones por tenerte) quiere que seas. Aunque esto último, como siempre, también es cuestionado a lo largo de la película.

En Gamer la variable social es descrita por el empresario (2) como: los que controlan y los que son controlados. De forma que leeremos entre líneas, que los que se tragan el reality, aunque creen controlar (en plan “al menos yo no actúo en él”) son controlados.

Como diría el capitan Kirk “Programación: otra palabra pero las mismas promesas”

 

PD: Ambas obras pueden ser vistas como obra per se o buscarles los dobles sentidos y eso las hace objeto de muchas criticas, así que para resumir y que nadie se cree falsas expectativas:

Gamer rebosa testosterona, ostias y fallos de guión. Sin embargo, creo que el mensaje llega y que no solo de cine intelectualoide vive el hombre.

Dollhouse es un agobio de serie hasta el 5º capitulo pero prometo que después cambia (y no soy fan de Buffy ni nada por el estilo) y tiene mas miga el asunto.

  1. Es una pelicula por lo cual es más rápida y además no depende de ser aceptada o no por la Fox.

  2. Al que da vida el actor Michael C. Hall que dio vida al gay de “A Dos Metros Bajo Tierra” y al asesino “Dexter

Internet como red social (mi derecho al pataleo)

Internet como punto de encuentro, como sociedad ideal…

Permítanme que me ria…

A ver si me explico, no es que Negroponte y Castells se equivoquen en todo pero esto ya no es un problema de la brecha digital (en la que me encuentro a intervalos)

Internet es un modelo social ideal: sin jerarquías, gobierno u otros organismos de poder. Es instantáneo y va más allá del lugar, la nación/raza o clase social… si Internet es eso, el problema somos claramente nosotros, los usuarios.

Ya no es una cuestión moral gigantesca (en plan las redes de pornografía infantil, que pongas lo que pongas en google salen un par de tetas, que haya portales extrañamente nazis…) es una cuestión del día a día. Y es que por mucho que el ciberespacio brinde la oportunidad de restaurar la comunidad tradicional (Rheingold), las redes sociales la (re)crean en la más vulgar de sus formas; cada actor social vuelve a su papel en los minutos de Messenger o Caralibro que te dedica. Es por esto que la amiga pija (dejémoslo en preocupada por las convenciones sociales) te pregunta que tal tu vida sentimental a la vez que te promete un café que sabes que nunca tomareis, el cínico te deja dos líneas sobre el nuevo escritor austriaco que ha descubierto, el sensible una frase casi sacada de un libro de Cohelo, la que estudia arte se da auto bombo en tu Wall y lo que menos aguanto, aquel cuerpo con el que un día intercambiaste fluidos (que sigue siendo cuerpo porque nunca se mostró persona) se dedica cada vez que te lo cruzas por el Messenger a intentarlo de nuevo… Cada cual en su minicarcel no encuentra tiempo para mimar al resto y si no lo tiene para eso, digamos que aún menos para contarte todo lo que ha cambiado (o no) en esos años que no os habéis visto. Se han sustituido los emails-carta por las frases ambivalentes en los espacios públicos, las llamadas por mensajes de texto y todo parece tan irreal, efímero y forzado que incluso cuando no lo es, por escueto, sigue pareciéndolo. Tendremos que hacer un curso de ciberprotocolos… No dudo en que para un gran número de gente hacer un comentario en el caralibro y no recibir feedback sea la muerte, es solo que esto de Internet, en cuanto a red social, no es como me lo había imaginado.

Por otro lado esta la creatividad, cooperación, reciprocidad y otros muchos adjetivos positivos de los que me siento parte tanto al subir como al bajar cosas de algunas redes que me hacen seguir pensando que esto del ciberespacio vale la pena.

Me disculpan el queme.