No body is perfect

No body is perfect es el juego de palabras elegido por el francés Raphaël Sibilla para el titulo de este documental que recoge siete años de trabajo por tres continentes. La esencia del documental es disfrutar con/de el cuerpo. No es extraño, pues, encontrar escenas de sexo consentido y modificaciones corporales grabadas en situ sin filtros ni aderezos. Todo ello muy explicito.

El documental comienza en Europa donde diferente gente converge para practicar sexo en locales destinados a ello. Uno de los protagonistas nos habla de la diferenciación entre conocer cuerpos y conocer gente y la necesidad de crear salas diferentes. Otro, conductor de limusina, nos habla de que no hay reglas en el sexo: no hay señales que obedecer, no hay exámenes que superar… nada solo respeto.

El documental nos lleva luego hacía los intercambios pactados en sitios particulares; los protagonistas de esta parte nos hablan de que lo primero es no buscar ideales (habitualmente basados en la pornografía) sino gente normal para pasar un buen rato. Las imágenes que acompañan a estos discursos son coherentes, los cuerpos son normales/reales. Una pareja entra en el tópico de la infidelidad o más bien de cómo llevar una relación abierta sin que esto estropee la relación monógama; ellos creen que la base es que la relación sea buena, que si hay algún problema oculto (el cual puede ser la propia inseguridad ante esas practicas) no es una buena idea porque la relación terminará por romperse.

Lo siguiente en el documental es Japón. Para mi aquí empieza otra parte del continium que es el documental; para mi hay un cambio significativo porque en esta parte comienzan a pagar por los servicios de los cuerpos, no de los locales.

La primera toma es en un hotel/burdel en Tokio que parece sacado de una película hentai. El madame (el que regenta el burdel) explica que pagar es parte del juego y nos enseña las salas disponibles: un tren, una oficina, un colegio, una sala sado con todo lo que os podáis imaginar… cada una con sus propias prostitutas vestidas para cada sala. El tipo informa de que está prohibido “el coito normal” aunque lo deja un poco ambiguo y parece que se refiere a la postura del misionero. Se nos lleva a un espectáculo de bondage extremo donde el director pregunta sobre si las chicas consienten esto por ellas mismas o es el dinero quién las mueve; el encargado dice que ellas lo disfrutan (la chica maniatada no parece disfrutarlo aunque esa es parte de la performance). Creo que es en Tokio también donde se ven las primeras penetraciones anales por parte de transexuales MF a heterosexuales que se avergüenzan de ciertas inclinaciones, o eso nos cuenta otro protagonista (siete años dan para muchos protas)

El discurso sigue hacía decidir que haces con tu cuerpo y se nos mete en una especie de gay pride sanfrasquiano (nos hemos ido a America) llena de gogos gays (ni rastro de lesbianas) con drags y travestis al estilo rupoliano. Aquí comienza el discurso de la modificación corporal en base a un género.

Primero un chico nos habla de cómo él nunca había hablado de sexo con las mujeres que había estado, que siempre había sido algo que había que hacer pero sin darle demasiada importancia y como eso ha cambiado con su novia transexual (MF) y lo a gusto que se siente al respecto. Luego conocemos a un grupo de mujeres (porque eso parecen y quieren ser reconocidas como tales) que dicen aquello de “necesitamos huevos para vestir como mujeres”… nos quedamos a solas con una de ellas hablando sobre sus deseos de modificar su cuerpo de acuerdo a al género al que piensa que pertenece; termina llorando ante la cámara porque aunque se siente feliz con su vida “querría ser un hombre real o una mujer real no algo intermedio” y se lamenta de que nunca podrá engendrar vida dentro de ella misma.

Tras esta parte volvemos al tipo de la silla (sí, ya se que no lo he nombrado antes pero hay un tipo en una silla que recupera el discurso cada X tiempo haciéndolo coherente) que nos dice que todos pensamos en que vestir o ponernos para hacernos o más atractivos o amenazantes (se usa la palabra SCARY en inglés, “que da miedo”)

Con estas palabras nos adentramos en la modificación corporal sin reglas: escarificaciones, tattoos, piercings, suspensiones, amputaciones, mutilaciones… modificaciones de todo tipo con finalidades tanto sexuales como estéticas. Y sí de esto también hay imágenes divertidas rollo dominatrix con agujas…

Con esto volamos a Londres a Torture Garden: un club erótico/sala de fiestas no apto para cardiacos. No sé como definirlo pero es cabaretesco con una mezcla de todas las estéticas desde el ciberpunk a la burlesque más clásica: trabajadores y clientes deben llevar trajes adecuados, no se permite ir con ropa de calle (eso no lo dice el documental pero lo pone en un folleto que cogí en Candem). El dueño nos habla de que no ponen barreras al cuerpo, de que es ilegal tener sexo en el club pero que abajo tienen un cuarto oscuro donde se reparten condones y está totalmente prohibida todo tipo de relación no consensuada. Tras las imágenes tomadas en el sótano (que vienen bien porque las imágenes de mujeres que disfrutaran de su cuerpo sin recibir dinero a cambio venían escaseando desde la primera parte) volvemos al club a ver el espectáculo de los colgados (literal) donde no se escatima en tomas de los ganchos y las suspensiones. Hay una imagen muy cómica en la que una “colgada” le dice a otro “colgado”: “joder me jodiste una vena” medio riéndose y mirándose la herida de la espalda.

También visitamos otro club: Pandora Box (que yo preferiría olvidar pero está en el viaje/documental) que es un club sado con esclavos con cinturones de castidad a los que se les mean encima etc… por supuesto, estos esclavos han firmado un contrato previo por cualquiera que sea la razón.

De las imágenes del club nos vamos a ver como se divierten algunos de los trabajadores del Torture Garden en una azotea colgándose de barras por la espalda o incluso espalda contra espalda, una vez atadas las cuerdas a los ganchos/piercing, dejándose caer en direcciones contrarias a la vez.

El tipo de la silla dice que crean endorfina que te hace flipar por días y que luego te acordaras de la experiencia pero no del dolor.

Mi miedo al ver la contraportada era que fuera un documental que recogiera todas las perversiones de forma burda pero sorprendetemente mezcla muy bien discurso e imagen y así se evita pajilleros. Yo he echado de menos alguna que otra voz femenina y/o disidente en algunas partes del documental, pero reconozco que está muy bien llevado.

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Una respuesta a “No body is perfect

  1. PD: Habría dejado más links pero comparto internet y tenemos el filtro para menores…

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