Después de leer esto veo que hay cosas peores que haber nacido en los 40 en Berlín…
http://elpais.com/diario/1992/08/23/internacional/714520813_850215.html
Después de leer esto veo que hay cosas peores que haber nacido en los 40 en Berlín…
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Todos los grupos sociales establecen reglas y también intentan aplicarlas. Esas reglas sociales definen situaciones y comportamientos considerados apropiados, diferenciando las acciones correctas de las equivocadas y prohibidas, Cuando la regla debe ser aplicada, es probable que el supuesto infractor sea visto como un tipo de persona especial, como alguien incapaz de vivir según las normas acordadas por el grupo y que no merece confianza. Es considerado un outsider, un marginal.
Outsiders, Hacia una Sociología de la Desviación. Howard Becker.
Publicado en Adentro (devenires y extravios)
Nadie se ve así. Ni siquiera es saludable. Pero sin embargo millones de mujeres en todo el mundo se pintarrajean, se matan de hambre, y hasta se operan para vivir acorde a los valores sociales de belleza. ¿Quién fija estos valores? Nosotros lo hacemos; nosotros -las industrias de la imagen y la moda-, con las portadas de nuestras revistas, con nuestras dietas “milagrosas”, y nuestras celebridades artificialmente “mejoradas”.
¿Por qué es esto lo que más nos interesa? En primer lugar, la inseguridad promueve las ventas. Mientras más inalcanzables fijemos para ti estos valores, peor te sentirás contigo misma, y más de nuestros productos creerás necesitar. Segundo, es importante para nosotros hacer que sigas considerándote como un mero cuerpo ante todo. Todas nuestras imágenes de mujeres como simples cuerpos, desde el arte clásico hasta las publicidades de perfumes de este siglo, conspiran para hacerte pensar de esta manera. Si te ves a ti misma como nada más que un cuerpo, y te valoras en esos términos, entonces creerás que lo que necesitas para ser feliz -ante cualquier otra cosa- son nuestros accesorios corporales… no una vida apasionante, ni proyectos creativos, ni un mundo hermoso y seguro, etc.
Por estos absurdos valores de “belleza”, estamos dispuestos a matar cada año a docenas de mujeres con anorexia, matar a miles y miles más con bulimia y desnutrición, hacer que paguen miles de dólares por cirugía plástica y por peligrosos implantes de silicona, hacer que mujeres que no son blancas paguen por productos que supuestamente las harán lucir como las reinas blancas de la belleza, y hacer que millones de mujeres y chicas a lo largo y ancho del planeta se sientan miserablemente inseguras de sus cuerpos -como de sí mismas-. Y los deseos de los hombres también están formados basándose en nuestro condicionamiento, para que ellos terminen buscando la imagen glamorosa de “la mujer”, que en la realidad no existe; mientras que no se enteran de la verdadera belleza que precisamente existe a su lado, en las calles y en sus hogares.
Escrito por los compañeros de CrimethInc. y recordado cada vez que paso por un escaparate…
Publicado en Fobias y Filias
Cuando ya pensaba que no había nada más grande que Hedwing (and the Angry Inch) y Shortbus voy y descubro el making of de la segunda.
Evidentemente un making of no puede ser mejor que una pelicula ¿o puede serlo?… en este caso simplemente se explica porque la pelicula es tan especial. Porque las peliculas de John Cameron Mitchell son tan especiales y yo creo que en parte es por la militancia que transpiran. Y por supuesto por lo personal que hay en todas ellas.
John Cameron ha conseguido normalizar la sexualidad sin caer en lo normativo. Shortbus es un ejemplo de ello tanto si hablamos de la pelicula como del proyecto ya que pensemos por un momento a que van a estar destinados todos esos autores en EEUU… (seguramente a hacer musicales de RENT) quizas el director tenga razón y esta sea una de las únicas peliculas que traten del sexo como algo positivo y no caigan en la simplificación de este. No voy a destriparlo por si alguien aún no ha visto la peli o quiere ver el making of pero de verdad que vale la pena.
Publicado en Las Dades
Allí donde faltan hechos la palabra es esteril, J Delteil.
Con la frase de este surrealista me disculpo por mi ausencia en estos lares.
Cuando vuelva a tener vida les aviso.
Publicado en Adentro (devenires y extravios)
Una se pasa la vida pensando aquello de “pienso luego existo” de Descartes y resulta que la cosa no va por ahí. Ordas de usuarios lo confirman: “Soy visible en una red social luego existo”.
¿Es la cultura de la inmediatez?, ¿es el hecho de poder chatear con alguien y a su vez ver las actualizaciones de los otros?, ¿es pensar que a tus 300 amigos le interesa toooodooo lo que haces (“¿no lo leíste en Facebook?”) y darte cuenta de que realmente no tienes ni idea de a que se dedican las personas con las que un dia te cruzaste en el camino?
Ahora la brecha tecnologica parece que sea más cuantos amigos tienes en el Facebook (no se pierdan el episodio de South Park) que el acceso a la red en sí. Pides un voluntariado a la India y te piden tu facebook, conoces a alguien una noche y te buscará en Facebook… por zeus que horror de caralibro, que control, que forma de tomar el aparentar por el ser.
Yo, debo reconocer que para algunas cosas soy una tecnofoba: prefiero las cartas a los emails, los dibujos a las ilustraciones y así un largo etc… (mea culpa) aunque por supuesto que entiendo que Internet es mas comodo e inmediato y que como si de un pueblo se tratase a veces la gente sale a dejarse ver. Sin embargo no puedo evitar que me hierva la sangre cuando me meto a una red social y de golpe un monton de personas me saludan y dan la bienvenida con un “hombre tú por aquí”. Es como si con la macrodiscoteca Facebook el resto de bares de barrio hubieran desaparecido (el talk, el messenger, el flycker, las bitacoras…) y solo molase quedar en ese sitio. Además de que parece que hay un dresscode para acceder porque entre uno que se cabrea porque no respondiste al evento, otro que te pide que subas las fotos de nosequé y tal…
Yo me lo tomo en plan enfermedad terminal porque mis fases son muy parecidas:
Primera: Negación y aislamiento
¿Como que el caralibro? yo no voy a ese antro que me siento vigilada, prefiero que no se sepa nada de mi a eso.
Segunda: Ira y furor.
Pero que _ _ _ _ _ _ es esta!? como que tengo que estar en el club para poder ver las fotos de menganito?! no podría usar otros sitios! como que me van a pasar los apuntes de X por el facebook?! ni que la universidad no tuviera servidores! que que?! que hay fotos mias en no se donde?!
Tercera: Negación o pacto.
Bueno pues habrá que abrirse uno con un perfil censurao y tal para poder ver esto o lo otro, total es lo que hay. Pero ¿y porque no me deja restringir esto? ¿porque me cambian la interface? ¿y esto porque dejaran este tipo de aplicaciones?
Cuarta: Depresión
Joer pero ¿yo que hago aquí? si nisiquiera lo uso, y esto está lleno de gente que hace de todo y no tienen ningun tipo de problemas. (…) Es demasiado aparente (…) Pero no esta mal porque me puedo comunicar con gente de otros sitios, pero porque no me contestan a los mails/cartas, ¿que les costará mandar un parte vital? o pasarse por otros sitios…
Quinta: Aceptación
Pues mira, si hay que ir a la macro se va porque al final, aunque triste, es la única forma de ver a la gente y en cuanto a los protocolos, pues si no les gusta que no me arregle pues que no me hablen y ya está, porque al final lo que cuenta es echar un buen rato, da igual donde… ¿no?
Pues sí pero por favor no seaís tan facebookcentricxs!
“Las imágenes deberían permitirnos ver la realidad, los conceptos manejarla. Pero, así como las imágenes que consumimos nos hacen ciegos, los conceptos que manejamos nos hacen mancos” Jesús Ibáñez
El tema de los conceptos y su significado siempre fue un asunto peliagudo ya que “un idioma va cargado de valores y representaciones colectivas que afectan a la conducta de las gentes” como dice S. Giner y en una sociedad clasista, el lenguaje es el lenguaje de la clase dominante y como tal transmite los valores, pautas de conducta…de esta. Teniendo en cuenta esto me veo obligada, por limitación lingüística y uso coloquial de la lengua, a usar conceptos duales tales como pobre-rico, masculino-femenino, publico-privado etc.
Por eso no fuera poco, además adentrándonos en el fascinante mundo del relativismo podemos observar que las palabras no obedecen a un solo significado ya que, por ejemplo, “cooperación” para un funcionario del BM, para un político o intelectual urbano no tiene el mismo significado que para una asociación cooperativa campesina o una comunidad indígena. Para los primeros es un concepto abstracto; para los segundos es una práctica cotidiana. Lo mismo ocurre con otros conceptos como “género”,“clase” o “etnia”.
Así que me disculpan el (mal)uso que pueda hacer del lenguaje y me avisan para poder ser un poco más consciente. No obstante esto no es más que un blog y su contenido percepciones expresadas de una forma más o menos afortunada.
Las categorias no son compartimentos estanco cerrados sino una forma más de intentos de organización.
“Todos vertemos, sobre todos vierten, residuos imaginarios y simbólicos. Algunos lo sabemos, otros no lo saben. Es la única diferencia”.
Jesús Ibañez
Publicado en El problema de las categorias